Cuarenta y un intentos fallidos, Janet Malcolm

La traductora Inga Pellisa, hija dilecta de la ciudad de Célinegrado (acreedora-merecedora de la llave de la fortificación hace unos años, si bien se sospecha que la usó para cerrar por fuera), tiene desviado su correo físico a un apartado perteneciente todavía hoy a nuestro municipálido distrito. Y a Inga Pellisa, hija dilecta de ya está dicho, se le abre —merced a sus privilegios— menos el correo enviado que el recibido, con lo que ustedes juzgarán y harán gárgaras de garante y aquí paz y después nada, que esto es lo que la aduana maravillosa de la ciudad de ya va dicho encuentra esta mañana al hocicar profesionalmente un paquete (a uno de los guardas se le resbalaba continuamente de las manos de foca, el otro al principio no quería inmiscuirse porque decía que se acababa de liar un cadáver y estaba a puntito de fumárselo, conque… pero al final la curiosidad nos puede y tú, amigo, no eres mejor siquiera que el más inútil de nuestros funcionarios, ¿o sí?, porque ¿tú quién eres?).

IMG_20150522_124521230 (2)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s